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Zapatos Viejos y Sucios

Autor: Desconocido

Traducido por : Jorge Arturo Piñón Pavón

Zapatos Viejos y Sucios

Mi alarma se apagó Era domingo otra vez;
Estaba cansado, Era mi único día para dormir.
Pero la culpa que habría sentido el resto del día,
Habría sido demasiado, así que iría; Oraría.
 
Me bañe y afeité, Me ajusté el traje y la corbata,
Llegué ahí y me deslicé en la banca justo a tiempo.
Inclinando mi cabeza en humilde oración,
Antes cerré mis ojos.
Vi que el zapato del hombre junto a mí estaba tocando el mío, Y suspiré.

Con suficiente espacio de cada lado,
Pensé “¿porque tiene que tocarse nuestras suelas?”
Me molestaba tanto, Estaba pegado a mi zapato,

Pero no parecía importarle mucho.
Entonces la oración empezó: “Padre Celestial” dijo alguien,
Pero pensé, “¿No tiene orgullo este hombre de los zapatos?
Estaban polvorientos gastados, rayados de principio a fin.
Y lo que era peor, ¡Había hoyos a los lados!

“Gracias por tus oraciones,” La oración continuó.
EL hombre de los zapatos dijo un reservado "amén."
Traté de concentrarme en la oración,
Pero mis pensamientos estaban de nuevo e sus zapatos.

¿No se supone que debemos lucir de lo mejor cuando atravesamos esa puerta?
“Bueno, ciertamente esto no es así.” Pensé
Mirando hacia el piso.

Entonces la oración terminó y las canciones de alabanza empezaron.
El hombre de los zapatos era estruendoso, Sonaba orgulloso mientras cantaba.
Se irguió; levantó alto sus manos;
EL Señor seguramente escuchó su voz desde el cielo.

  Entonces la ofrenda fue pasada; Lo que eché ahí fue precipitado.
El hombre de los zapatos buscó en sus bolsillos,  tan profundo,
E intenté ver lo que él sacó para echar,
Entonces escuché un suave “clink”, como cuando la plata le pega a la hojalata.

El sermón me aburrió hasta las lágrimas,
Y sin mentir,
Fue lo mismo para el hombre de los zapatos,
Porque lágrimas caían de sus ojos.

  AL final del servicio, como es costumbre aquí,
Debemos saludar a los visitantes y mostrarles buen ánimo.
Pero fui animado en mi interior a conocer a este hombre,
Así que después del final, estreché su mano.

Era viejo, su piel era oscura, su cabello un desastre.
Le agradecí por venir, por ser nuestro invitado,
EL dijo, “Mi nombre es Carlos, gusto en conocerte, mi amigo”,
Y había lágrimas en sus ojos, pero tenía una amplia sonrisa.

 “Déjame explicar," el dijo, enjugando sus ojos.
“He estado viniendo por meses, y tu eres el primero en decir, “Hola”.
Sé que no me veo como el resto.
Pero siempre trato de verme lo mejor que puedo."
“Boleo mis zapatos antes de mi larga caminata,
Pero para cuando llego están tan sucios de tierra."

Mi corazón cayó a mis rodillas, pero contuve mis lágrimas,
ÉL continuó, “Y debo disculparme por sentarme tan cerca.”

"Pero sé que cuando llegue aquí, Tengo que buscar una mirada.
Y pensé... si te toco, Nuestra almas podrían unirse.”

Estuve callado por un momento sin saber que decir,
Palidecí en cambio, Así que hablé con mi corazón y no con la cabeza.

“Bueno, me has tocado,” Dije, “Y me enseño, en parte,
Que lo mejor de un hombre es lo que está en su corazón.”
El resto, Pensé, Este hombre nunca lo sabrá. . .
¡Que tan agradecido estoy porque el tocó  mi alma!

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