La Peregrina

Porque por gracia sois salvos

Búsqueda personalizada
Diccionario bíblico
Página Principal
La Peregrina
Regresar al Listado de la Peregrina
Locations of visitors to this page


CAPÍTULO XVIII
Los peregrinos en las Montañas de las Delicias.
Afable recibimiento que les fue dispensado por los Pastores.

Después de la hazaña mencionada, nuestros bravos y valientes peregrinos siguieron adelante hasta llegar a las Montañas de las Delicias, donde Cristiano y Esperanza se habían refrigerado con los deleites variados de aquel sitio. Allí también hicieron conocimiento con los Pastores, quienes les dieron la bienvenida, lo mismo que antes habían hecho con Cristiano y su compañero.
Viendo los Pastores el numeroso séquito que venía en pos de Gran Corazón (á él le conocían bien), dijéronle: -Buena compañía traes. ¿Dónde hallaste a todos éstos?
El guía presentó a los peregrinos, diciendo:

Aquí viene Cristiana con sus hijos
Y sus nueras, cual Carro que señala
El polo, y manifiesta el camino,
Que lleva del pecado hasta la gracia.
Integridad peregrinando viene,
Y Pronto-á cojear con Mente-Flaca.
Como ambos son sinceros, no han querido
Que atrás sus compañeros les dejaran.
Desaliento también va con nosotros
Y Mucho-Temor, su hija, le acompaña.
¿Podemos hospedarnos aquí mismo,
Ó deberemos proseguir la marcha?

-Bien venida sea tan hermosa compañía -dijeron los Pastores; -aquí tenemos consuelos y comodidades para los débiles, lo mismo que para los fuertes. Nuestro Príncipe hace caso de lo que se hace con el más pequeño de éstos; por eso la flaqueza no debe impedirnos mostrar hospitalidad. Entonces, conduciendo a los peregrinos a la puerta del palacio, dijeron: -Ven, Flaca-Mente, y tú, Próximo-á-cojear, entra; adelante, Desaliento, y entra tú, Mucho-temor. Luego, volviéndose hacia el guía, le advirtieron: -A estos los llamamos por su nombre, porque son los más dispuestos a retirarse; pero os dejamos en la acostumbrada libertad a vosotros que sois fuertes.
GRAN-COR - Hoy veo que la gracia resplandece en vuestros rostros, y que sois verdaderamente Pastores de mí Señor; no habéis empujado con el hombro a las ovejas flacas, sino antes bien, conforme es vuestro deber, habéis esparcido flores en su camino hacia el palacio, entraron entonces los débiles y flacos, seguidos de Gran-Corazón y los demás. Una vez sentados las Pastores, preguntaron a los más débiles: -¿Qué se os ofrece? Porque aquí las cosas han de conducir a la corroboración de los flacos y a la amonestación de los desobedientes - Seguidamente les hicieron un festín de cosas nutritivas, fáciles de comer y agradables al paladar, después de cuyos obsequios retiráronse a sus respectivas habitaciones en busca descanso.
Los Pastores tenían por costumbre, dada la gran elevación de las montañas, enseñar a  los peregrinos antes de su partida algunas de las cosas raras que desde allí podían verse. Por consiguiente, la próxima mañana, en que la atmósfera era muy despejada, después de haberse desayunado los viajeros, los condujeron al campo y les enseñaron lo que antes habían mostrado a Cristiano.
Seguidamente los acompañaron a nuevos sitios. En primer lugar, se dirigieron al Monte de las Maravillas, donde, a una gran distancia de ellos, vieron a un hombre que con palabras hacía levantar y moverse los collados. No comprendían el significado de esto, por lo que los Pastores les dijeron que el hombre era hijo de un tal Gran-Gracia (de quien nos hemos ocupado ya en la primera parte de esta obra), y que se encontraba allí para enseñar a los peregrinos a derribar o arrancar de su camino, por medio de la fe, cuantas dificultades se les ofreciesen - Ya lo conozco por su superioridad sobre la mayor parte de los hombres -dijo Gran-Corazón.
De allí los condujeron a otro lugar, llamado el Monte de la Inocencia, en cuyo paraje vieron un hombre, vestido completamente de blanco, y dos sujetos, llamados Prevención y Malevolencia, que de continuo le tiraban fango; y he aquí que toda la inmundicia que le echaban encima, en breves momentos se caía, dejando sus vestidos tan blancos y limpios como si no los hubieran ensuciado.
PEREGRINOS - ¿Qué es lo que significa esto?
PASTORES - Este se llama Piadoso, y sus vestidos blancos representan la inocencia de su vida. Los que le tiran barro son personas que odian su virtud; pero así como habéis notado que el cieno no se adhiere a sus vestidos, así también sucederá con aquel que de veras viva inocentemente en este mundo. Quienes quieran que sean los que intenten empañar la justa fama de tales hombres, su trabajo resultara inútil, pues que Dios, con su inquebrantable justicia no tardará mucho en hacer que su inocencia resplandezca como la luz del medio día.
Acto seguido los acompañaron al Monte de la Caridad, y les mostraron un hombre que tenía delante de sí una pieza de tela, de la que cortaba vestidos para los pobres que le rodeaban, a pesar de lo cual la pieza no sufría ninguna disminución.
Esto -dijeron los Pastores en contestación a una pregunta de los peregrinos -es para mostraros que aquel cuyo corazón le impulsa a trabajar en favor de los pobres, no le faltará con qué hacerlo. «El que saciare, él también será saciado», y la torta que dio la viuda al profeta no fue de que tuviese menos harina su barril.
En otro sitio se les enseñó a dos hombres, llamados Necio y Falto-de-juicio, que se ocupaban en lavar a un negro con intención de emblanquecerlo; pero cuanto más lo lavaban más negro parecía. Preguntados qué representaba aquello, dijeron: -«Así sucederá con la persona vil; cuantos medios se empleen para alcanzarle un buen nombre, acabarán por hacerle todavía más abominable. Así son los Fariseos y así será con todos los hipócritas.»
Entonces dijo Misericordia a su suegra Cristiana: -Madre, si me permite, quisiera ver la puerta que hay en el collado, que comúnmente llaman el postigo del infierno.
Habiéndolo manifestado su suegra a los Pastores, todos dirigieron sus pasos allá. La puerta se encontraba en la falda de la colina, y los Pastores, abriéndola, dijeron a Misericordia que escuchase un rato. Aplicando ésta su oído, oyó a uno que decía: -Maldito sea mi padre por haber apartado mis pies del camino de la paz y de la vida. .Otro decía: -¡Ojala que hubiere sido despedazado antes que por salvar mi vida perdiera mi alma! -Mientras un tercero exclamaba: -Si pudiera volver a vivir, ¡cuánto me negaría a mí mismo antes que venir a parar a  este lugar! -Entonces pareció a la joven que la tierra gemía y temblaba de miedo bajo sus pies, y al alejarse de allí temblando y con el rostro pálido, dijo: -¡Felices aquellos que se ven libres de este lugar!
Habiendo visto todas estas maravillas, los peregrinos fueron conducidos de nuevo al palacio, donde los Pastores los agasajaron con lo mejor que había en la casa. Misericordia, como pasa alguna vez con las mujeres, se había enamorado de un objeto que en la casa vio, pero se avergonzaba de pedirlo; tan vehemente fue su anhelo de obtenerlo, que casi se puso enferma, lo que llamo la atención de su suegra,
-¿Qué tienes? -preguntóle ésta.
-Hay en el comedor un espejo –contestó- del cual no puedo apartar mis pensamientos; si no logro poseerlo, temo que me ocurra alguna desgracia.
-Ya manifestaré tus deseos a los Pastores -dijo Cristiana; -estoy segura de que no te lo negarán. –Pero -añadió la joven -me avergüenzo de que éstos sepan que he deseado algo.
-De ningún modo, hija mía; lejos de ser una vergüenza, es una virtud anhelar una cosa como esa.
-En ese caso -dijo Misericordia, -si te place, pregunta a los Pastores si quieren vendérmelo.
El espejo era único en su especie. Mirándolo por un lado, veía uno fielmente reproducidas sus propias facciones; mirándolo por el opuesto, reflejaba el mismo rostro e imagen del Príncipe de los peregrinos. He tratado con los que son capaces de hablar sobre el asunto, y me han dicho que mirando en aquel espejo han visto la misma coronando de espinas su frente, lo propio que las heridas en sus manos, en sus pies y en su costado. Además cual, tal excelencia posee dicho espejo, que representa al Príncipe de la manera que uno quiera verlo, vivo o muerto, en la tierra o en el cielo, en su humillación o en su exaltación, viniendo al mundo a sufrir o viniendo a reinar,
Cristiana, por lo tanto, dirigióse a los Pastores, que se llamaban Ciencia, Experiencia, Vigilancia y Sinceridad, manifestóles aparte el anhelo de Misericordia.
EXPER - Llámala, llámala; tendrá ciertamente cuanto podamos proporcionarle.
Llamada Misericordia, le preguntaron: -¡Qué es lo que deseas?
MISER. (Sonrojándose) - El espejo que está colgado en el comedor.
Sinceridad corrió en busca de él, y con unánime consentimiento le fue dado. Ella entonces, inclinándose, les dio las gracias, diciendo:
-Por esto sé que he hallado gracia en vuestros ojos, dieron también a las demás jóvenes cuantas cosas deseaban, y a sus respectivos maridos gran encomio, por cuanto se habían unido a Gran-Corazón para dar muerte al Gigante Desesperación y echar a tierra el castillo de la Duda. Al propio tiempo, las mujeres todas recibieron de sus manos alhajas de gran valor para el adorno de sus personas.
Cuando nuestros peregrinos desearon proseguir su camino, los despidieron en paz, sin darles las advertencias y amonestaciones que antes habían dirigido a Cristiano y su compañero. La razón de esto se fundaba en que tenían a Gran-Corazón por guía quien, estando al corriente de todo, podía advertirles el peligro más oportunamente, esto es, cuando fuese inminente. Las amonestaciones que Cristiano y Esperanza recibieron de parte de los Pastores habían caído ya en olvido antes de que llegara el momento de valerse de ellas. Por consiguiente, en este respecto esta compañía llevaba una ventaja sobre la otra. De esta morada salieron los peregrinos, y mientras caminaban alzaron sus voces cantando:

¡Qué bien han preparado estas mansiones
para solaz del pobre peregrino!
¡Cómo se nos recibe! ¡Cuántos dones
Para quien lleva el celestial camino!
Nos hacen ver hermosas novedades
Por darnos grande gozo en nuestra vida;
Y el objeto de todas sus bondades
Es hacer nuestra marcha sostenida.

Ministerio 100% bíblico
Hacemos traducciones cristianas del Inglés - Español - Inglés
Consulta nuestro índice de libros que podemos traducir para tí.
Tenemos obras cristianas desde el siglo XV en formato electrónico.

"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

Este sitio está siendo desarrollado por:
Martha Iñiguez Moreno
Por favor, haga llegar cualquier comentario sobre el mismo a:

lady59cat@yahoo.com.mx


Ladycat