La Peregrina

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CAPITULO XVI
Los peregrinos llegan a la Feria de Vanidad, donde encuentran albergue en la casa de Mnason.
Agradable trato que tuvieron con algunos cristianos del pueblo.
Escaramuza con un monstruo que devastaba la comarca

Emprendida la marcha, los viajeros continuaron su camino en el orden siguiente: primero iban Gran-Corazón é integridad; después venían Cristina con sus hijos, y detrás: todos andaban Flaca-Mente y Próximo-á-cojear con sus muletas. Entonces dio Integridad principio a  la conversación siguiente:
-Ya que estamos otra vez de viaje, cuéntanos por favor algo de los que han llevado antes el mismo camino que nosotros.
GRAN-COR - De muy buen grado. Ya habrás oído hablar del encuentro que tuvo Cristiano con Apollyón en el valle de humillación, y con cuántos peligros y dificultades tropezó en el valle de Sombra-de-Muerte. Tampoco ignorarás cuan airado se halló Fiel, teniendo que oponerse a las supercherías de la señora Sensualidad, Adán-primero, de Descontento y de Vergüenza, cuatro de los bellacos más truhanes con que uno puede tropezar en todo el camino.
INTEG - Sí, de esto estoy enterado; parece que fue con Vergüenza con quien se halló
Fiel en el más grande aprieto; ése le acosaba sin darle treguas.
GRAN-COR -Es verdad, pues, como dijo bien Fiel, él de todos los hombres tenía el nombre que menos le cuadraba.
INTEG - ¿En qué parte fue donde Cristiano y Fiel se encontraron con Locuacidad?
Este también era un charlatán de primera.
GRAN-COR - Era un necio, hinchado de vana confianza; no obstante, muchos siguen sus huellas.
INTEG - Apenas faltó nada para que sedujese a Fiel.
GRAN-COR - Sí, pero Cristiano le indicó la manera de descubrir de una vez su verdadero carácter.
En estas pláticas anduvieron hasta que observó Gran-Corazón:
Por aquí fue donde el Evangelista salió al encuentro de Cristiano y Fiel, y les predijo los trabajos que tendrían que soportar en la Feria de Vanidad.
INTEG - ¡De veras! Paréceme que les advirtió que sería difícil oírlo sin zozobra.
GRAN-COR - Tienes razón; pero al propio tiempo su buen amigo no dejó de
infundirles ánimo. Pero ¿qué estamos diciendo de ellos? Eran dos hombres con el valor del león y una resistencia a toda prueba; ¿no te acuerdas de cuan impávidos comparecieron ante el juez?
INTEG - ¡Con cuánto heroísmo padeció Fiel!
GRAN-COR - Verdad, y sus padecimientos originaron nuevas heroicidades, pues refiérese que Esperanza y algunos más se convirtieron a causa de su muerte.
INTEG -Sigue con tu relato, que me gusta oírlo, y estás bien enterado de estos sucesos.
GRAN-COR - De todos cuantos Cristiano encontró después de haber atravesado la Feria de Vanidad, el más infame fue Interés-privado.
INTEG - ¡Interés-privado! ¿Qué era él?
-Un pillo consumado, un solemnísimo hipócrita. Uno que a todo trance quería ser religioso; pero era astuto, que procuraba bien no perder ni sufrir nada por causa de su religión. Tenía su creencia apropiada para  cada ocasión que se ofrecía, y su mujer tenía tanta destreza en el oficio como él. Cambiaba de opinión en opinión, dando vueltas como la veleta, y además aconsejaba el hacerlo. Pero, según tengo entendido, sus intereses privados lo condujeron a un triste fin, y tampoco he oído decir que alguno de sus hijos se haya captado jamás el respeto o estimación de los que de veras temen a Dios. En esto llegaron a vista del pueblo Vanidad, donde se encontraba la Feria. Viendo los peregrinos que estaban tan cerca del pueblo, tomaron consejo entre sí respecto del mejor modo de atravesarlo. Unos decían una cosa y otros otra, hasta que al fin Gran-Corazón tomó la palabra, y dijo , habiendo tenido que pasar repetidas veces por aquel pueblo en el desempeño de su oficio, tenía la suerte de conocer a un anciano discípulo, natural de Chipre, que se llama-Mnason, en cuya casa podrían hospedarse. .Si os parece bien -dijo, -dirigiremos nuestros pasos allá.
-Conforme -dijeron todos a una.
Había anochecido cuando llegaron a las afueras del pueblo, pero Gran-Corazón conocía el camino. Así que el anciano Mnason oyó la voz del guía que llamaba, la conoció, y abriendo la puerta, los peregrinos entraron a casa.
-¿De dónde habéis venido hoy? -les preguntó. -De casa de nuestro amigo Gayo. -dijeron.
MNASON - Buen trecho de camino lleváis; bien podéis estar cansados. Tomad asiento.
GRAN-COR - Vamos, amigos, ¿como os encontráis ahora? Me atrevo a decir que mi amigo se regocija de vuestra llegada.
MNASON - Efectivamente, os doy la bienvenida; todo cuanto quisierais pedidlo, y haremos lo posible para complaceros.
INTEG - Lo que nos hacía gran falta, poco ha, eran albergue y buena compañía, y ahora nos felicitamos de tener ambas cosas.
MNASON - En cuanto a albergue, ya veis lo que es; pero por lo que toca a la buena compañía, eso se verá en la prueba.
A instigación del guía, Mnason condujo a los viajeros a sus respectivas habitaciones; al propio tiempo les enseñó un comedor bastante cómodo, donde podían cenar y estar juntos hasta la hora de retirarse.
Estando otra vez reunidos, y sintiéndose un poco repuestos de las fatigas de la marcha, Integridad preguntó al patrón si había muchas personas piadosas en el pueblo.
MNASON - Algunas hay, si bien son muy pocas en comparación de los que son del otro partido.
INTEG - ¿Cómo nos arreglaremos para ver a algunos de ellos? A los que peregrinan, la vista de personas piadosas es como la aparición de la luna y las estrellas a los navegantes.
Mnason golpeó el suelo con su pie, y subió su hijo Gracia.
-Vé, Gracia -le dijo, - y di a mis amigos Contrito, Varón-santo, Ama-los-santos, Noosar-mentir y Penitente, que en casa tengo algunos amigos que desean verlos.
Estos acudieron en seguida, a invitación de Gracia, y cambiados los saludos, sentáronse todos juntos a la mesa.
MNASON - Ved aquí, vecinos míos, una compañía de forasteros que han venido a  posar en mi casa., son peregrinos que vienen de muy lejos, y se dirigen al monte Sión -añadió señalando a Cristiana -¿quién pensáis que es? Es Cristiana, viuda de Cristiano, aquel peregrino famoso, quien, junto con su hermano Fiel, fue tan vilmente afrentado en este pueblo.
Asombrados quedaron los visitantes al oír esto, y dijeron: -Lejos estábamos de soñar en ver a Cristiana cuando Gracia vino a llamarnos; esta es una sorpresa sumamente agradable. Entonces le preguntaron acerca de su salud, y aquellos jóvenes eran hijos de Cristiano. Recibiendo una testación afirmativa, dijeron: -El rey a quien amáis y servís os haga como a vuestro padre, y os conduzca en paz dónde él está, luego Integridad preguntó a  Contrito y a los demás en que estado se encontraba en aquel momento su pueblo.
CONTRITO - Puedes tener por seguro que estamos bastante afanados en esta época de ferias, pues cuesta mucho guardar nuestro corazón y espíritu en buen estado durante la bulliciosa temporada. El que vive en un lugar como este y tiene que tratar con personas como son nuestros vecinos y conciudadanos, tiene necesidad de vigilar a cada momento.
INTEG - ¿Son tranquilos vuestros vecinos?
CONT - Son mucho más moderados de lo que antes eran, sabes cómo trataron a  Cristiano y Fiel; ahora no cometen tantos excesos. Me parece que la sangre de Fiel les ha sido hasta el presente una pesada carga, porque desde que lo quemaron han tenido demasiada vergüenza para repetirlo en otros. En aquellos tiempos teníamos miedo de pasear por las calles, pero ahora podemos asomar la cabeza. Entonces el nombre de uno que profesaba la piedad era odioso: ahora, particularmente en algunos barrios (ya sabes que el pueblo es grande), la religión es tenida en honor. ¿Y cómo lo habéis pasado en vuestra peregrinación? ¿Cómo os mira el país? ¿Con favor ú hostilidad?
INTEG - Nos pasa lo mismo que a la mayor parte de los viajeros; algunas veces el camino se presenta despejado, otras cenagoso; caminamos ya cuesta arriba, ya cuesta abajo; raras veces hay igualdad. No tenemos siempre viento en popa, ni es amigo todo aquel que encontramos en el camino. Nos hemos visto ya en algunos aprietos notables, y lo que todavía nos aguarda lo ignoramos; por lo general, encontramos ser verdad lo que antiguamente se dijo: que un hombre bueno ha de sufrir pruebas.
CONT - Hablas de aprietos: ¿en cuáles os habéis encontrado?
INTEG - Gran-Corazón es quien puede mejor dar relación de ello.
GRAN-COR - Hemos sido atacados tres o cuatro veces ya. En primer lugar, Cristiana y sus hijos fueron molestados por dos rufianes, los que creían que les quitarían la vida. Luego fuimos acometidos por los gigantes Grima, Aporreador y Mata-lo-bueno. A este último más bien lo atacamos nosotros. He aquí cómo pasó: hacía algún tiempo que estábamos en casa de Gayo «mi huésped y de toda la Iglesia», cuando nos determinamos a coger nuestras armas y salir a ver si podíamos dar con alguno de los enemigos de los peregrinos, habiéndosenos dicho que en aquel paraje había uno que era muy notorio. Gayo, por cuanto vivía en la vecindad, conocía su guarida mejor que yo; fuimos mirando por todas partes, hasta que por fin descubrimos la entrada de su caverna. A la vista de ésta, nos alegramos y tomamos nuevo ánimo. Acercándonos a su antro, encontramos que a este pobre Flaca-Mente lo había arrastrado por fuerza a su caverna é iba a acabar con él. Cuando nos vio, suponiendo según creíamos, que tenía otra presa, salió a nuestro encuentro, dejando a su pobre víctima en la cueva, entonces trabamos una lucha encarnizada, y mi antagonista luchó con mucho empeño; pero al fin lo arrojamos al suelo le cortamos la cabeza y la alzamos al lado del camino para aterrar a los que en adelante practiquen semejantes iniquidades. Para confirmar lo que digo, aquí tenéis al hombre mismo que fue como cordero arrancado de las fauces del león.
FLACA-MENTE - El relato es exacto, como he sabido a mi costa, lo mismo que con gran satisfacción mía; a mi costa, cuando a cada momento temía que el monstruo me royese los huesos; y con satisfacción, cuando vi a Gran-Corazón y sus amigos venir armados para rescatarme.
VARÓN-SANTO - Dos cosas han de poseer los que van en peregrinación, a saber: valor y una vida intachable. Sin valor no pueden continuar su camino; y si sus vidas son relajadas, desacreditan el buen nombre de los peregrinos.
AMA-LOS SANTOS - Espero que esta amonestación no os sea necesaria. Pero es verdad que algunos que se ponen en camino, más bien se declaran extraños al peregrinaje extranjero y advenedizo sobre la tierra.
NO-OSAR-MENTIR - Ciertamente, ni llevan los hábitos de peregrinos, ni poseen el valor del mismo; no andan derechos, sino que sus pasos se tuercen; tienen un zapato bien puesto y otro al revés, mientras que sus medias están rotas y desaliñadas; aquí guiñapos, allí un rasgón, con gran desdoro de nuestro Señor.
PENITENTE - Estas cosas debieran causarles pena; ni es probable que los peregrinos y su carrera hallen tanta gracia como desean a los ojos del mundo hasta que desaparezcan tales manchas y defectos.
En estos discursos pasaron el tiempo hasta que se sirvió la cena, la que, junto con el descanso de la noche, proporcionaron gran refrigerio a los cansados viajeros.
Largos días permanecieron los peregrinos en la Feria, albergados en casa de Mnason, quien, andando el tiempo, dio en casamiento su hija Gracia a Samuel, y otra hija suya, Marta, a  José.
Su permanencia, digo, ya que el carácter del pueblo había cambiado, fue de larga duración. Por consiguiente, nuestros peregrinos pudieron hacer conocimiento con muchas de las buenas personas que allí habitaban, y les hicieron cuantos servicios pudieron. Misericordia, según su costumbre, trabajó mucho en favor de los pobres, y era adorno de su profesión, en términos que las gentes que eran objeto de su solicitud la bendecían. Y por decir la verdad, Gracia, Febe y Marta tenían todas la misma cariñosa disposición é hicieron mucho bien en sus respectivas esferas. Tuvieron todas numerosa prole, de manera que el nombre Cristiano, como hemos referido antes, prometía vivir y propagarse por el mundo.
Estando todavía allí, aconteció que vino un monstruo de los bosques, y mató a muchos de los habitantes del pueblo. Solía también llevarse a las criaturas, y enseñarles a mamar como a sus cachorros. Ninguno del pueblo se atrevía a combatir esta fiera, y todos huían al oír el ruido de sus pisadas.
El monstruo no se parecía a ninguno de los animales de la tierra; tenía el cuerpo como de dragón, y poseía siete cabezas y diez cuernos. Causaba muchos estragos entre niños, y era gobernado por una mujer. Proponía condiciones a los hombres, y los que amaban más sus vidas que almas, aceptaban las condiciones y se sujetaban a él. En vista de esto, Gran-Corazón, con los que vinieron a visitar a los peregrinos en casa de Mnason, concertaron tacto para salir en busca de la fiera y tratar de librar a los habitantes del pueblo de las garras de tan terrible monstruo.
Salieron, pues, a su encuentro Gran-Corazón, Contrito, Varón-santo, No-osar-mentir y Penitente, todos armados, La fiera, al principio se mostró furiosa, y miraba con gran desprecio á sus enemigos; pero éstos, que eran robustos y diestros en el uso de la armas, la emprendieron con ella en términos que la hicieron batir retirada; ellos entonces volvieron a casa de Mnason.
El monstruo tenía ciertas épocas para sus salidas y tentativas contra los niños del pueblo; por lo tanto, en dichas épocas estos varones valientes lo acechaban y no dejaban de acometerle; tanto que no sólo quedó herido, sino también cojo, de modo que ya no podía causar tantas víctimas entre los niños como antes; y algunos creen confiadamente que la fiera morirá a consecuencia de sus heridas.
Estos hechos extendieron por todo el pueblo el renombre de Gran-Corazón y sus compañeros, y muchas personas que carecían de gusto por las cosas espirituales, los tenían a ellos en gran estima y respeto. Por este motivo los peregrinos no recibieron mucho daño en aquel lugar; sin embargo, hubo algunos malvados, ciegos como un topo y torpes como bestias, que ni tuvieron respeto a aquellos héroes ni hicieron caso de su valor y sus hazañas.

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