La Peregrina

Porque por gracia sois salvos

Búsqueda personalizada
Diccionario bíblico
Página Principal
La Peregrina
Regresar al Listado de la Peregrina
Locations of visitors to this page


CAPÍTULO XV
Buen Corazón capitanea una expedición contra el gigante Mata lo bueno
Muerte del gigante y rescate de "flaca-Mente, en quien vemos lo que pueden la determinación y la constancia a despecho de flaquezas anormales
Encuentro con Próximo a cojear, quien se une con los demás peregrinos.
La marcha reanudada
.

La aurora halló a los peregrinos todavía entregados a las dulzuras de la conversación. Cuando la familia se había levantado, Cristiana dijo a su hijo Jaime que leyese un capítulo. El que escogió fue el 53 de Isaías. Acabada la lectura, Integridad preguntó por qué se decía que el Salvador «como raíz de tierra seca», y también qué quería decir la frase «no hay parecer en Él, ni hermosura».
GRAN-COR - A lo primero contesto que sería porque la iglesia de los Judíos de que descendía Jesús, había en entonces perdido casi toda la savia y espíritu de la religión, cuanto a   lo segundo, las palabras son como pronuncia por los incrédulos, los que, faltándoles la vista espiritual con que mirar dentro del corazón de nuestro Príncipe juzgan de Él según lo desapacible de su apariencia exterior como los que, ignorando que las piedras preciosas se hallan cubiertas de una costra tosca, al dar con una y no sabiendo su valor, la tiran como si fuese una piedra ordinaria.
-Ahora bien -dijo Gayo; -ya que estáis aquí, y puesto que Gran-Corazón tiene mucha destreza en el uso de las armas, después de un pequeño refrigerio, si no tenéis inconveniente, saldremos al campo para ver si podemos hacer algún bien. A cosa de una media legua de aquí, hay un gigante, llamado Mata-lo-bueno, que comete muchas maldades en este trozo del camino real, y sé dónde tiene su guarida. Es jefe de una cuadrilla de ladrones. Sería bueno si pudiéramos desembarazar esta comarca de él.
Consintieron en ello, y salieron, Gran-Corazón con su espada, yelmo y escudo, y los demás con lanzas y palos. Encontraron al gigante con un tal Flaca-Mente entre sus manos, a quien sus subalternos había aprehendido por el camino y se lo habían traído. El gigante se ocupaba en despojarle de cuanto tenía, con el propósito de comérselo después, pues era de la raza de los antropófagos.
Viendo a Gran-Corazón y sus amigos a la boca de su caverna, les interpeló preguntando qué querían.
GRAN-COR - Es a ti a quien buscamos; venimos a vengar a los muchos peregrinos que has matado después de haberlos apartado del camino real; por tanto, sal de tu cueva.
El gigante armóse en el acto, y salió. Los dos se batieron durante una hora o más, y entonces cesaron un rato para tomar nuevos alientos.
-¿Por qué vienes a mi territorio? -gruñó el gigante.
GRAN-COR - Para vengar la sangre de los peregrinos, como ya te he dicho.
Reanudóse el combate, y el gigante hizo ceder un poco a Gran-Corazón; pero éste arremetió de nuevo, y con su acostumbrada valentía hizo llover tan fuertes golpes sobre la cabeza y costados de su adversario, que le obligó a soltar su arma; entonces, aprovechando la ventaja, le embistió de nuevo y matólo, cortándole la cabeza, la que se llevó a la posada. Tomó también a Flaca-Mente el peregrino, y llevólo consigo a su alojamiento. Al llegar a la casa, enseñaron la cabeza del gigante a la familia, y luego la colgaron, como anteriormente habían hecho con otras, para escarmiento de cuantos en lo sucesivo intentaran hacer lo mismo.
Ya que estaba en salvo, interrogaron a Flaca-Mente para que dijese cómo había caído en tales manos.
-Soy hombre enfermizo, como veis -dijo, -y como la muerte solía llamar cada día a   mi puerta, pensé que nunca estaría bien en casa; por eso me di a la vida de peregrinación, y he venido acá desde el pueblo de Indecisión, del tal soy natural, lo mismo que mi padre. No tengo fuerzas de cuerpo ni de mente; pero aunque no puedo más que arrastrarme, quisiera pasar mi vida en esta carretera. Cuando llegué a la puerta que da entrada al camino, el señor de aquel lugar me trató con mucha liberalidad; tampoco puso reparos a mi apariencia achacosa ni a mi flaca-mente, sino que me facilitó lo necesario para mi viaje, y dijome que tuviese buen ánimo hasta el fin. También fui objeto de muchos obsequios en casa de Intérprete, y porque consideraban que el collado Dificultad era demasiado áspero para mí, uno de sus criados me subió a cuestas. He recibido mucha ayuda de parte de otros peregrinos, si bien ninguno consentía en andar tan lentamente como yo me veo obligado a viajar; no obstante, al alcanzarme se detenían para animarme, diciendo ser la voluntad del Señor que se diese consuelo a los de poco ánimo, y luego apretaban el paso. Seguí andando hasta llegar al camino del Asalto, y allí caí en manos de este gigante. Me dijo que me apercibiese para mi combate pero yo, ¡pobre de mí!, más bien tenía necesidad de un cordial. Entonces se apoderó de mí, pero yo estaba convencido de que no me mataría; más tarde también, cuando ya me tenía en su guarida, puesto que fui con él contra mi voluntad, abrigué la seguridad de que saldría con vida, porque he oído decir que ningún peregrino cautivado a la fuerza puede morir a   manos del enemigo, con tal que mantenga un corazón recto hacia su Señor, lo cual es una de las leyes de la Providencia, esperaba ser secuestrado, y efectivamente lo he sido; pero, como veis, he escapado con vida, y doy gracias a mi Rey como autor de mi rescate, y a vosotros como el medio de él. No creo yo que éste sea el último desastre que me ha de acontecer; pero a una cosa estoy resuelto, esto es, a correr mientras pueda; y cuando no pueda correr caminaré despacio; y cuando esto me sea imposible me arrastraré, pues en cuanto a lo esencial, gracias a Aquel que me ama, estoy decidido. Delante de mí se extiende mi camino, y aunque soy de flaca-mente, tengo la vista puesta en el país más allá del río que no tiene puente.
INTEG - ¿No conociste hace algún tiempo a cierto sujeto que se llamaba Receloso?
FLACA-MENTE - Sí que le conocí. Venía del pueblo de Estupidez, que se halla a  muchas leguas al Norte de la ciudad de Destrucción y a otras tantas de mi pueblo nativo. A pesar de esto, éramos muy conocidos y parientes, por ser él, tío mío por parte de mi padre. En cuanto a la parte moral, hemos sido muy parecidos, y en lo físico también teníamos el mismo semblante, si bien él era un poco más bajo que yo.
INTEG - No dudo de que lo conocías, y también puedo fácilmente creer que hayáis sido parientes, porque tienes la misma palidez de rostro; eres bizco lo mismo que él, y tu habla es muy parecida a la suya.
FLACA-MENTE - Casi todos los que nos han conocido a ambos han dicho lo mismo; además, lo que he reparado en él lo he encontrado por lo general en mí mismo.
GAYO - Ten buen ánimo, amigo: bienvenido seas; esta a está a tu disposición, y puedes pedir lo que quieras; criados también estarán a tus órdenes para servirte de buena voluntad.
FLACA-MENTE - Esto es un favor inesperado, como cuando el sol deja ver su resplandor después de estar oculto tras de una espesa nube. ¿Acaso quería el gigante Mata-lobueno proporcionarme este favor, cuando me detuvo y llegó a dejarme continuar mi camino? ¿Quería, por ventura que después de robado viniese yo a casa de «Gayo mi huésped»? Pero así es.
Flaca-Mente y Gayo estaban así hablando, cuando en el momento vino uno a toda prisa, y llamando a la puerta comunícales la noticia de que, a poca distancia de la casa un rayo había dejado cadáver en el acto a un peregrino llamado Equivocado.
-¡Ah, qué desgracia! -exclamó Flaca-Mente - Me alzó hace uno cuantos días, y quería andar en mi compañía. Estaba también conmigo cuando el gigante Mata-lo-bueno me prendió; pero ligero de pies como era, huyó; según parece, se escapó para morir, mientras que á mi me aprisionaron para que viviese,
Estando todavía nuestros peregrinos en esta hospedería, se efectuó el concertado matrimonio entre Mateo y Misericordia. Gayo también dio su hija Febe a Jaime por esposa.
Después de esto, quedáronse todos unos diez días más en aquella casa hospitalaria, pasando el tiempo de la manera habitual a los peregrinos.
Antes de marcharse, Gayo les obsequió con un suntuoso festín de despedida. Por fin llegó la hora de la partida, y queriendo Gran-Corazón satisfacer la cuenta al posadero, dióle éste a  entender que en su casa no era costumbre que los viajeros pagasen su manutención; los tomaba a pupilaje, y esperaba recibir su paga del buen Samaritano, quien le había prometido que a su regreso le pagaría cuantos gastos le hubiesen ocasionado.
-Amado -dijo Gran Corazón, -te portas con fidelidad en todo lo que haces con los hermanos, y particularmente con los peregrinos, que han dado testimonio de tu caridad en presencia de la Iglesia; a los cuales, si encaminares, según Dios, harás bien.
Gayo luego se despidió de ellos, de sus hijos, y con un cariño especial, de Flaca-Mente. A éste también prestóle auxilios para que se confortase durante el camino. Este último, cuando salieron los demás, hizo como si se quedase; pero echándolo de ver Gran-Corazón, díjole: -Ven con nosotros, señor Flaca-Mente; ven, que yo seré tu guía y te trataré como a los demás.
FLACA-MENTE - ¡Ay! Necesito un compañero de mi condición: vosotros todos sois fuertes y robustos; pero yo, como veis, soy débil; prefiero, pues, caminar detrás, no sea que por mis muchas debilidades llegue a seros gravoso a vosotros y a mí mismo. Digo que soy de un ánimo flaco y débil; y lo que otros pueden soportar bien a mí me fatiga y enerva. No me gusta reír; tengo aversión a los vestidos lucidos; todo asunto que no sea de provecho me disgusta.
En verdad, tan débil soy, que lo que otros tienen libertad de hacer me escandaliza. Aún no conozco toda la verdad. Soy un cristiano muy ignorante; a veces, cuando oigo a otros gozarse en el Señor, me aflijo porque no puedo hacer lo mismo. Pasa conmigo como con un hombre flaco entre los fuertes, o como un enfermo en medio de los sanos, o como lámpara despreciada (aquel cuyos pies van a resbalar como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchuras), de manera que no sé qué hacer.
GRAN-COR - Pero, hermano, tengo encargo de «consolar a los de poco ánimo, y de soportar a los flacos». Es preciso que vengas con nosotros; ya acomodaremos nuestro paso al tuyo, te prestaremos nuestro auxilio; por amor a ti nos negaremos muchas cosas, así en opiniones como en la práctica; tampoco entraremos en discusiones delante de ti; nos haremos todo para ti, antes vernos obligados a dejarte atrás. Todo esto pasó estando a la misma puerta de Gayo, y mientras estaban en lo más vivo de su conversación, un tal Próximo-á-cojear, con sus muletas en sus manos, acertó pasar; también iba él en peregrinación.
-Hombre.le dijo Flaca-Mente, -¿qué te trae por aquí? precisamente me estaba quejando de no tener compañero, ni propia índole; pero tú vienes a pedir de boca; mil veces bienvenido, buen señor Próximo-á-cojear; espero que serviremos de recíproca ayuda.
PRÓXIMO-Á-COJEAR - Me alegraré de tu compañía; y por Flaca-Mente, antes que nos separemos, ya que tan felizmente nos hemos encontrado, te prestaré una de mis muletas.
FLACA-MENTE - Gracias, aprecio en mucho tu buena voluntad; pero no estoy para cojear antes de que sea cojo. Con todo, podría serme útil en alguna ocasión para defenderme contra un perro.
PRÓX - Si yo o mis muletas podemos servirte en algo, estamos ambos a dos a tu disposición.
Y diciendo esto, se pusieron en camino.

Ministerio 100% bíblico
Hacemos traducciones cristianas del Inglés - Español - Inglés
Consulta nuestro índice de libros que podemos traducir para tí.
Tenemos obras cristianas desde el siglo XV en formato electrónico.

"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

Este sitio está siendo desarrollado por:
Martha Iñiguez Moreno
Por favor, haga llegar cualquier comentario sobre el mismo a:

lady59cat@yahoo.com.mx


Ladycat